Papá, cómprame una armónica
Empezaron tensos, pero su repertorio es tan increíble que poco importa si tardan un poco más de la cuenta en cambiar de instrumentos. O si por un momento parece que Kitty se va a desmayar. (Si es que no lo hizo realmente al acabar).
El concierto se desarrolló un pelín contenido y machacón. Eso hasta que el entrañable Tam Tam salió a animar el cotarro a golpe de trompeta y simpatía. (Vuelve pronto, Tam Tam, ¡te queremos!).
Kitty, que sólo pareció disfrutar de “Hold me tight”, no decidió soltarse hasta que encendió un forzado piti en la ultimísima canción del ultimísimo bis. Llegas tarde, Kitty. Pero te perdonamos porque nos descubriste que una gitana disfrazada de PinUp gana mucho cuando se pone a tocar la armónica. ¡Hell yeah!
El trío de jovenzunos y sus papás tardaron en despertar, es cierto. Pero, ¡ey!, eran Kitty Daisy & Lewis, sonaban buenas canciones y todos teníamos ganas de bailar.



Yo al mío ya se la compré.
Sau2