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Sin querer he metido a Berlín en una espiral de cúquiness de la que probablemente no saldrá nunca. Aprovechando esta enajenación le he pedido que me busque cosas en etsy y esto es lo que ha encontrado. (Básicamente son ARDILLAS).
1. Teeny Tiny Silver Woodland Squirrel Necklace by Enchanted Leaves.
Bonito y hecho a mano. No digo más porque es tontería.
Para comprar: su tienda o Etsy.
Para cotillear: su blog.
Consejito para hombres atentos, maravillosos y enamorados: tenéis hasta el 24 de noviembre para hacer vuestros pedidos y aseguraros de que llegan a tiempo para navidad. A no ser que viváis en Australia. Entonces estáis de suerte, podéis columpiaros hasta el 13 de diciembre.
Consejito para hombres atentos, maravillosos y enamorados y para todos los demás: nunca acertaréis con la talla de sujetador. Ni lo intentéis. Mejor regalad una braguita con accesorio a juego. De nada.
Ya hace bastante que me encontré con el experimento maletil de Sarah Williams. Y cuanto más lo miro, más me gusta. (Se avecina parrafada).
Me gusta no sólo por el diseño original de las maletas, sino porque además están hechas respondiendo a un reto de la creadora. “Históricamente, la artesanía excepcional era la norma. Ahora es la excepción.”
Para recuperarla, Sarah utiliza procesos tradicionales y los transforma para producir estas maravillas. El resultado son piezas muy fashionistas, ligadas a tradiciones históricas y adaptadas a un uso actual.
Via Trendland

En mi reciente viaje a Londres conocí la tienda Lush y desde entonces soy fan incondicional (en serio, soy fan, lo pone en mi facebook). Me encantan todos sus productos: son originales, respetuosos con el medioambiente, huelen de maravilla y toda la marca se caracteriza por su buenrollismo y diversión.
Tienen champús sólidos, jabones en gelatina, barras de masaje que se derriten, otras que te exfolían el culete, pasta de dientes negra, mascarillas que parecen mousse, bombas de burbujas de todos los colores y sabores, limpiadoras sólidas que parecen japonesitas… Vamos, que no terminas nunca de toquetearlo todo.
En Barcelona no tienen tienda (las incondicionales amenazan con no lavarse hasta que se decidan a abrir ¿¿??), así que me consuelo mirando la web y pensando todo lo que me compraré cuando pueda ir a una de sus tiendas.
A lo tonto, a lo tonto he empezado a hace una especie de wishlist… Y a lo tonto, a lo tonto se me ha ido un poco de las manos..











