Posts tagged ‘reflexiones’
Le dijo que la mejor forma de superar una adicción era enganchándose a otra.
…Y todos sabemos que ella siempre tiene la razón.
.
Bruno Dayan fotografía a la dulce actriz francesa Marion Cotillard.
Yo al 2009 no voy a pedirle nada. Todavía no nos conocemos y me parece un poco precipitado andar con exigencias tan pronto… ¡No abusemos!
Todavía no la han reconstruido y yo ya la echo de menos.
La foto: de David la Chapelle, surrealista como nuestra fiesta de Nochevieja.
Si mañana se acabara el mundo…
¿qué me dirías hoy?
.
Fotografía de David Vasiljevic. La despeinada podría ser yo, pero ésta me saca un par de cabezas y se llama Agnete Hegelund.
Si hubiera tenido esta cartera, hoy me ahorraría hacer el paseo de la vergüenza por todo Pelayo devolviendo mis impulsivas compras de hace dos semanas.
(No veas para encontrar los tickets)
Via Visual Culture
Ya no sale de noche. Dice que la oscuridad le saca los colores.
Fotografía de uno de mis favoritos: Bruno Dayan
(No os perdáis su sección de Celebrities)
Mientras hacía mis primeras prácticas tuve una maravillosa ejecutiva de la que aprendí muchísimas cosas. Pero la enseñanza más importante que me llevé de ese tiempo no tiene nada que ver con la publicidad.
Nunca olvidaré aquella sentencia:
“La condición indispensable para poder enamorarse de un hombre es que te gusten sus zapatos. Si miras abajo y no te gusta lo que ves, olvídate, ese chico no es para ti.”
Por eso yo soy más de Jude que de Justin. Más de George que de Brad.
Y por eso antes no podía, pero ahora ya estoy preparada para enamorarme de ti.
Phil Poynter fotografió los zapatos de arriba. ¿Creéis que son piernas de hombre o de mujer?
Ti ricordi? Io ero seduta sulla finestra. Fumavo una delle nostre sigarette lucky strike. Il sole entrava nella stanza, fragile, scaldo, primaverile… si sentivano i violini da sotto.
Tu ti sei avvicinato, felice, dolce… mi abbracciavi ed entre bacio e bacio mi dicevi che mi volevi tanto bene. Non era strano. Ci dicevamo parole d’amore dai giorni in cui litigavamo come bambini sul divano…
Allora io, senza pensare ne anche un attimo l’ho detto:
- Ti amo.
Tu sei rimasto zitto. Ti sei emozionato, lo vedevo nei tuoi occhi lacrimosi… sei girato, ti sei allontanato di me, e sei uscito dalla stanza…
Io ero disturbata…
Quella notte, sono andata a letto prima di te. Poi sei venuto. E, pensando che io dormiva, ti sei avvicinato lentamente. Con voce tenera e bassa hai detto le parole:
- Ti amo tanto. Avevo bisogno di dirlo per me, non come risposta. Ti amo anche io.
Io ancora facevo la dormita, ma non potevo dissimulare il mio sorriso.














